En la cuarta lectura asignada
de Pinto (2012), se habla de que un docente situado posee determindados saberes
pedagógicos que le dan la facultad de tomar decisiones en relación con el
camino de formación de sus estudiantes. Pero un docente situado no solo debe
aplicar sus saberes pedagógicos para cumplir con los requerimientos del sistema
educativo de su país simplemente por quedar bien en su trabajo; un educador
situado debe tomar una serie de decisiones en diversos ámbitos que son importantes
en el proceso de enseñanza-aprendizaje. Estas decisiones implican aspectos
como: la organización del currículo escolar, la formulacón del programa de
estudios de su disciplina del conocimiento, la necesidad de obtener
aprendizajes significativos en sus estudiantes y la formación en el campo
ético, moral y social de sus estudiantes.
Además, en la lectura se explican las competencias o habilidades que debe poseer un docente en
Latinoamérica, si quiere ser considerado un educador situado. Todas las competencias
encontradas las podemos reducir a aspectos como: la necesidad de que el profesor
asuma un compromiso político y social en el proceso de formación de sus
estudiantes, su práctica docente debe de promover los procesos de intercambio y
comunicación y además, un docente situado debe emplear sus conocimientos
pedagógicos de modo que logre un aprendizaje significativo e integral en sus
alumnos.
Dentro de las ideas
principales de esta lectura, existen algunos puntos que me interesa resaltar y
dar mi opinión al respecto. En primera instancia, estoy de acuerdo con que una
de las competencias necesarias de todo educador situado es saber comunicarse y
motivar a sus estudiantes. El proceso de enseñanza-aprendizaje no es
comunicativo por el simple hecho de transmitir conocimientos, es comunicativo
cuando tiene una clara intención de llevar esos conocimientos adquiridos a la
acción y por ello, motiva al estudiante a ser parte de ese intercambio de ideas
para alcanzar metas determinadas. Una clase que se basa en la transición de
conocimientos descontextualizados no vale la pena, es un espacio vacío y sin
sentido.
También concuerdo con la
afirmación de que en Latinoamérica los currículos escolares no responden a
todas las necesidades de nuestra realidad, pues se enfocan principalmente a
satisfacer las demandas sociales y económicas de quienes tienen el poder y no
adaptan los conocimientos a nuestro contexto. En las clases se aprenden
contenidos que muchas veces no van ni al caso, porque no tienen ninguna utilidad
en ese contexto de enseñanza-aprendizaje.
En conclusión, u docente
situado debe poner sus saberes pedagógicos a disposición del pueblo
latinoamericano, para crear un sistema educativo que solucione las
problemáticas correspondientes a nuestra realidad; para ello, deberá meditar
detenidamente su posición en la sociedad, las metas de su práctica docente y lo
que quiere lograr en sus estudiantes